Flavia era diferente: era rubia, tenía el pelo corto, los ojos claros y más de mil hombres detrás suyo. Y no exagro cuando digo que eran más de mil.
Ella era diferente. Le gustaban las fiestas, vestirse bien y besarlos a todos. Y no exagero cuando digo que eran todos.
Era feliz. Decía que era feliz.
Pero lógico, tenía todo lo que quería: una vida monótona, amistades sumamente falsas y nada de amor. ¿Qué más podía pedir esta rubia?
Una vida común era mucho para ella.
Flavia solo quería tomar y divertirse.
Si la ves, mándale saludos y dile que su madre la espera en casa; con los brazos abierto y lágrimas en los ojos.
AdiósChau
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