My baby shot me down

Por ahí me dijo un par de veces que me iba a matar. Estaba decidido a descuartizarme, pero él era uno de esos asesinos con los que estaba dispuesta a vivir. Es raro, creo. Prefería estar en riesgo con el que podía matarme a estar tranquila, con la certeza de que iba a vivir. Igual, nunca nadie tiene la certeza de que va a vivir. Si iba a morir, prefería que sea él quien me mate.
Abrígate, corazón. Ya llegan las rachas de aire y sabes que te llevarán volando. Si te vas a ir, aunque sea abrígate.
Era de esos hombres que había nacido para vivir sólo. Solo y solamente conmigo.
Entonces, un día dejé de tenerle miedo. Yo sabía que me iba a matar. Tal vez no me iba a descuartizar, como había repetido tantas veces, pero definitivamente me iba a arrancar el corazón.
Me gustaba besarlo y ver cómo brillaban sus ojos con el poco sol que entraba por su ventana. Me gustaba ir a su casa y echarme en su cama junto a él. Bajo él. Sobre él.
Era esa boca, esa maldita boca.
Dice que quiere estar solo, dice que se aburrió, que lo atrapó la monotonía.
Y esa boca, esa boca, esa boca, esa boca.
Nada importaba, él era un asesino y yo quería que me mate.
Bang, bang!

AdiósChau

No hay comentarios:

Publicar un comentario